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Es fácil sucumbir ante los encantos de la arquitectura
de grandes proyectos. Todos recordamos nombres de famosos arquitectos
y tenemos en la cabeza imágenes impactantes de edificios imposibles,
pero hay otra arquitectura que pasa de puntillas sin llamar la atención.
Es el trabajo de unos pocos profesionales que, con poco presupuesto,
gran conocimiento de la técnica y de los materiales, sensibilidad
por el medio ambiente y mucho ingenio, intentan aportar soluciones habitacionales
para momentos de crisis extrema.
Su trabajo lo encontramos sobre todo en concursos o exposiciones y en la
mayoría de los casos, no llega a materializarse.

Frente a la arquitectura que corta la respiración y nos deja con la
boca abierta, la realidad está dejando ver que otro tipo de construcción
es necesaria: aquella que de verdad se preocupe por mejorar las condiciones
de vida en situaciones extremas.
El cambio climático, las catástrofes naturales, las guerras
y hambrunas hacen que cada vez sea más común toparnos con imágenes
de campos de refugiados improvisados, sin las mínimas condiciones
de salubridad; asentamientos que se pensaron para situaciones provisionales,
pero que hace tiempo se convirtieron en definitivos.
Además, en las grandes ciudades, donde conviven sin mezclarse el primer
mundo y un cuarto mundo en precarias condiciones, también es necesario
un planteamiento serio para diseñar estrategias de construcción
sostenibles en los suburbios empobrecidos.
Y no es fácil para los arquitectos, ingenieros, diseñadores
y por supuesto, gobiernos coger el toro por los cuernos de la crisis habitacional.
Según Josse
van der Rest, Director de SELAVIP,
las políticas
de vivienda miran el problema habitacional desde el punto de
vista del que las construye, en vez de ponerse del lado de los que sufren
la falta de un techo.

Se suele pensar más en las casas en sí que
en sus habitantes. Éstos, mientras tanto, tienen sus miras
puestas en tener un techo urgentemente, no en hacer una casa que
se vea bonita. Primero habitan y con el tiempo hacen mejoras.
Según Josse, el principal desafío para una
política de viviendas para sectores empobrecidos es controlar los
intereses creados. Los políticos quieren conseguir votos, los bancos
prestar la mayor cantidad de dinero y muchos arquitectos prefieren construir
proyectos vistosos en vez de atender con mayor urgencia las necesidades acumuladas
de los que viven provisionalmente en campamentos.No hace falta profundizar
mucho en la realidad mundial para detectar que, en los últimos años,
ha crecido exponencialmente el número de desplazados y refugiados
que necesitan este tipo de construcciones.
Guerra en Kosovo, Irak y Palestina,
hambrunas en África, terremotos en Irán y Pakistán,
tsunamis en Asia, imparables movimientos migratorios de
los habitantes del Tercer Mundo en busca de mejores condiciones de vida,
ya hacían urgente trabajos en este campo.
Pero han tenido que producirse los dramáticos huracanes en Estados
Unidos para que gobiernos, instituciones y profesionales se hayan
dado de bruces con este tipo de realidad, más propia de países
en estado de emergencia que de sólidas economías que presumen
de altos estándares de calidad de vida. De repente, parece que todo
el mundo se está poniendo manos a la obra con el objetivo de mejorar
las condiciones de habitabilidad en situaciones de emergencia.
Los que llevaban mucho tiempo trabajando sobre el tema ven cómo su
trabajo se reconoce, se les escucha, se les premia e incluso sus proyectos
comienzan a salir a la luz.
Además, jóvenes profesionales con poca fama y buenas ideas
encuentran su hueco en un panorama arquitectónico donde interesa
sobre todo ser ingenioso, conocer los materiales, y tener gran conocimiento
de la realidad social para la que se construye.
Una de las instituciones que más tiempo lleva trabajando en este sentido
es Architecture
for Humanity. Fundada en 1999, ha creado un canal mediante competiciones,
talleres, foros educativos e Internet, para que arquitectos de todo el mundo
puedan ayudar a las comunidades necesitadas. Ha colaborado en Kosovo, África
Subsahariana, Siyathemba, Tanzania, Sumatra y,
por supuesto, en las zonas afectadas por el Huracán
Katrina.
Ha publicado el libro 'Design
Like You Give A Damn', donde se hace una selección de
proyectos innovadores para situaciones de crisis. Además, con su proyecto Silver
Lining y bajo una licencia de Creative
Commons, plantea compartir, con todos los profesionales que
lo necesiten, herramientas libres de derechos para ser utilizadas en construcción
humanitaria.
También Shelter
for Life, Habitat
for Humanity International, y Arquitectos
sin fronteras participan en procesos de reconstrucción
integrales. No sólo se ocupan de la vivienda, sino también
de infraestructuras, teniendo en cuenta la sostenibilidad, el urbanismo y
el medio ambiente.
La asociación The
Americam Institute of Architects educa a sus asociados sobre
la enorme responsabilidad que tienen los arquitectos en casos de desastres
y cómo deben asumir sus nuevas responsabilidades.
Y organizaciones como The
Housing and Urban Development Corporation (India), el Hogar
de Cristo (Ecuador) y la Unión
Nacional de Mujeres Saharauis (Campos de refugiados del Sáhara),
trabajan en problemas habitacionales específicos de sus países.
También arquitectos de prestigio, muestran interés por estos
planteamientos. One
Smal Projects, una iniciativa del arquitecto Wes
Janz, da a conocer soluciones
ingeniosas que personas anónimas han ideado para solucionar
su problema habitacional. En la exposición Building Solutions, se
muestran soluciones constructivas humanitarias para las zonas afectadas por
el Katrina.
El consagrado arquitecto Shigeru
Ban ha sido el creador de los pabellones, iglesias y casas
de tubos de cartón que fueron utilizados en el terremoto
japonés de Kobe en 1995. También ideó las casas de papel
para los campos de refugiados de Ruanda.
Desde 1992 hasta su muerte, Samuel
Mockbee (Sambo) construyó casas en su taller Rural
Studio utilizando materiales reciclados donados o muy baratos, llevando
al límite la arquitectura en términos estéticos,
técnicos y medioambientales.
A la convocatoria Reinventing
the Crescent para rehabilitar espacios públicos de Nueva
Orleans, han acudido nombres tan relevantes en el panorama arquitectónico
actual como Frank Gehry, Zaha Hadid Reiser + Umemoto o Daniel Libeskind.
Pautas
para la construcción humanitaria

Según el artículo There's
No Place Like Home, de la revista Slate,
para construir en estados de crisis hay que tener en cuenta varios
puntos:
- que se va a producir una movilización y evacuación de
grandes poblaciones hasta que la situación de peligro cese.
- que a esta población hay que reubicarla en edificios
comunitarios no diseñados para esos fines.
- que hay que construir pensando en la provisionalidad para evitar una incorrecta
utilización definitiva y que además, estas edificaciones provisionales
deben ser reutilizables, desmontables y fáciles
de transportar y adaptar a otros terrenos.
Parece que estas premisas no se tuvieron en cuenta en el caso del huracán Katrina.
El FEMA adquirió 100.000
unidades de caravanas como viviendas provisionales a las
cuales no se pudieron dar uso porque se olvidaron de una estricta prohibición
federal contra la utilización de viviendas móviles en zonas
con riesgo de inundación.
Una vez superada la situación de emergencia, hay que pensar en la
reconstrucción o la edificación de nuevos hogares. En este
caso, hay que plantear una edificación barata, aunque duradera, sostenible,
respetuosa con la naturaleza y, si se puede, que contenga algún rasgo
identificable con la arquitectura autóctona.
Otra situación de conflicto humanitario donde la arquitectura tiene
mucho que aportar es en el alojamiento de los centenares de millones de habitante
rurales que se mueven a las grandes urbes en busca de un futuro mejor.
Estos inmigrantes no viven exactamente en el centro urbano, sino en inmensos
suburbios sin la infraestructura necesaria para ser habitables
y en la que muchas veces se recurre a la ocupación ilegal de la vivienda.
Ejemplos de esta tipología de
ciudad son las grandes urbes de Asia, masificadas y estandarizadas, sin calidad,
basadas en la rápida construcción de rascacielos que destruyen
a su paso tejido histórico y campos de cultivo; o los extrarradios
franceses, que crecieron sin conexión de transporte ni
espacios públicos para aislar y controlar a los que no se quería
tener cerca.
Algunas soluciones habitacionales
pasan por mejorar la calidad de la edificación de estas zonas deprimidas
de la ciudad, monumentalizar las zonas comunes, facilitar la accesibilidad
al centro, realizar eventos que fomenten la integración y, además,
dar color a la arquitectura huyendo del triste gris.
Casos
prácticos
Gran parte de las propuestas arquitectónicas humanitarias han surgido
tras el huracán Katrina y, en la mayoría de
los casos, no han visto ni verán la luz.
Inagotables ideas surgen de los arquitectos que participaron en el Open
Architecture Network. Ejemplos como las casas IADDIC
Shelters, la Low
Tech Balloon System, la Hexayurt
Shelter o la Portable
Transient Shelter Pods ilustran a la perfección lo que
puede ser una operativa casa provisional. El proyecto de vivienda Maku,
la Biloxi
Model Home, la Desporte
Residence, la Robinson
Residence, la Casita
Segura, la Odom
Residence o la Extreme
Housing son más adecuadas para periodos habitacionales
definitivos.
La Pallet-House fue
construida para la guerra de Kosovo con palés de mercancía,
lo que la hace ser barata, fácil de instalar y ecológica.
La Architectural
Record y la Tulane University’s School of Architecture
han organizado un concurso para
soluciones habitacionales en Nueva Orleans. Destacan el Eight
Inc, un edificio proyectado para zonas donde se necesita gran
concentración de casas, y la Michelle
Jellison, una casa de dos plantas a partir de elementos prefabricados
que respeta el tipo de construcción autóctona. Similar es el
planteamiento de la casa prefabricada HELP,
del arquitecto Carib Daniel Martin, consigue, gracias a
su porche de madera, un aspecto de lo más acogedor.
El senado americano ha comprado 20.000 unidades del Katrina
Cottage, un modelo de casa de construcción barata, fácil
de montar y que se parece a las construcciones tradicionales de la zona.
Las construcciones del Monolithic
Dome Institute ya han probado su eficacia en situaciones extremas.
Su forma de casquete y sus resistentes materiales han hecho posible su supervivencia
en varios huracanes del pasado. Destacan las Dome
Churches y las Monolithic
Dome Homes, además de escuelas, superficies
comerciales e instalaciones
deportivas.
La exposición de 2004, House
of the Future, sorprendió por la innovación de
sus propuestas de casas prefabricadas. Casas fáciles de transportar,
comprometidas con el medio ambiente, con sistema de agua reciclada, uso de
la energía solar y una moderna apariencia. Los 6 prototipos presentados
fueron: Steel
House, Concrete
House, Timber
House, Glass
House, Clay
House y Cardboard
House.
Un año más tarde, en 2005, la Federation
of American Scientists (FAS) construyó un modelo de casa
para trasladar a África. Con dos habitaciones estaba fabricada en ThermaSAVE,
un material resistente a los terremotos y huracanes y que conserva la energía.
Una de las casas con más repercusión mediática ha sido
la Future
Shack, de Sean
Godsell. Es un contenedor reciclado al que se le ha añadido
un tejado exento a dos aguas. Se adapta a situaciones de desastres naturales
y por su fácil montaje es muy apto para campos de refugiados.
Cuatro ejemplos de casas provisionales que tienen en común la rapidez
de su montaje son la construida con el sistema BiniShelter,
de instalación
inmediata y que tiene aspecto de casa tradicional con tejado
a dos aguas; la japonesa,
con apariencia más tecnológica y redondeada, que se construye
en un día; la africana,
de materiales reciclados y de deshecho, se monta exactamente en 5 minutos,
y por último, la casa
de papel, utilizada cuando el terremoto de Pakistán y
el huracán de la Isla de Granada, que se monta en 15 ó 20 minutos
y dura unos 18 meses.
Los arquitectos españoles Cubo
Arquitectos han diseñado la ingeniosa House
Made Of Doors, cuyo principal elemento de construcción
es la puerta básica, comprada en un almacén de construcción.
En las grandes ciudades se pueden encontrar algunas propuestas para suburbios
deprimidos que están funcionando con éxito, aunque la mayoría
no pasarán del proyecto.
En los Docklands de Londres se han materializando las Containers
Cties, edificios construidos con módulos de contenedores
reciclados que han sido ensamblados para formar una pequeña comunidad
en la que se habita o trabaja dentro de los espacios diáfanos de estos
coloridos módulos prefabricados.
La iniciativa Global
Peace Containers da sentido al uso de los contenedores con una
misión: reciclarlos y utilizarlos como escuelas, clínicas,
centros para la comunidad y, por supuesto, casas.
Hasta la compañía de bolsas Freitag se
ha sumado a la idea de reciclar contenedores,
esta vez para construir con ellos su tienda en Zurich.
En algunas ciudades de Holanda se están instalando las Spacebox un
tipo de casa semipermanente, parecida a un contenedor, con muy buenos acabados,
y que se puede transportar con relativa facilidad. Se está pensando
utilizarlas para dar alojamiento a los vagabundos de Ámsterdam.
También Ikea está ampliando su negocio a la
construcción de casa prefabricadas. Sus BoKlok están
diseñadas con una filosofía similar a la de sus muebles: tecnología
avanzada y estética a un precio barato, ideales para suburbios con
espacio.
Otras propuestas como la casa O2
Sustainability Treehouse, colgada de un árbol; la cuidad Waltropolis,
contenida dentro de una construcción tipo WalMart;
o el proyecto Habidite,
que plantea construir en fábricas pisos en serie, son proyectos que,
bajo una apariencia más bien artística, esconden soluciones
de edificación muy interesantes.
Planteamientos
desde el arte

En el artículo “Arquitectura:
Los artistas proponen soluciones más innovadoras que los arquitectos” se
mencionan algunas soluciones interesantes,planteadas por artistas plásticos,
y que no tienen nada que envidiar a las de los arquitectos:
La Instant-Home,
de Valeska Peschke, es una casa hinchable de 12 m2. La Cartonhouse,
de Oskar Leo Kaufmann, es una estructura de cartón
con forma de casa tradicional. Mobile
linear House, de Acconci Studio, propone un
conjunto habitacional de 6 viviendas ensambladas unas a otras contenidas
en un camión de gran tonelaje. El Módulo
de emergencia, de C. Ugarte y J. G
Brugnol, parte de 5 estructuras modulares que se recubren de lonas,
telas y productos baratos y fáciles de encontrar en cualquier país.
Ante necesidades habitacionales extremas, el ingenio es parte de la solución,
ya venga de arquitectos, artistas o particulares. Lo que de verdad importa
es que el resultado sea una vivienda digna, donde personas que están
pasando la peor experiencia de sus vidas, puedan desarrollarse con cierta
dignidad.
Remedios Vincent de 4Reasons,
publica Flores
en el Ático, blog dedicado a la arquitectura y la decoración.
Fotografías de Carma Kasulá, fotógrafa freelance colaboradora
en medios de comunicación.

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reproduce con permiso de sus autores. Copyleft bajo licencia Creative
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