|


Tras oír que consistía en "una
especie de vida virtual donde la gente hasta se afilia a grupos terroristas
y la arma frente a centros comerciales" dije: "Vale, no hay
por qué esperar a que salga Grand Theft Auto IV." Con gran
ilusión instalé el sencillo programa en mi equipo y me
lancé a una poligónica aventura llena de mendigos y pervertidos
que, naturalmente, me incluía.

Tras dedicar un buen rato a pasar un tedioso tutorial -justificado por
mis enormes ansias de inmolarme frente a un McDonald's- descubro que
me encuentro sin blanca y con un aspecto de pardillo bastante cercano
a la cruda realidad. Mi elección de una versión gratuita
del programa, en vez de la de suscripción vía Visa o Mastercard
domiciliada automáticamente cada mes a mi cuenta bancaria, me
había convertido sistemáticamente en un indeseable castigado
de por vida a dar la brasa a cada "fashion victim" o fea/gorda
camuflada bajo un avatar de despampanante colegiala hentai, preguntando
cómo habían conseguido esos fantásticos atuendos
y recibiendo la brillante respuesta de "Con mucho trabajo, tiempo
y dinero".
Todo este conocimiento me daba autoconfianza para -a pesar
de mis pintas de espantapájaro- aventurarme a invitar a una bien
modelada incauta a una copa (con una de las limosnas que me había
dado uno que pasaba por allí). Y cuál fue mi sorpresa cuando
descubro que resulta tan difícil hacerse con ella como en la vida
misma (es decir, difícil).
Tras una inevitable sucesión de calabazas, encuentro un músico
ambulante al cual no dudo en interrogar, hasta que averiguo que se tira
horas delante del ordenador para "ganar dinero" que le echa
la gente... También me encuentro apasionados camareros, que en
su vida real también trabajan de camareros, y que se pasan el
día empleados en un bar virtual para... servir copas virtuales.

Y hay casinos. Casinos montados por algún grupo de listos
para sacar los 4 duros que llevan los que pasan por ahí. Y
si me fío poco de las tragaperras del bar de mi barrio, imagínense
las tragaperras virtuales estas.
El caso es que soy un nostálgico del "Vice City".
Así que tras indagar un poco descubro que no sólo no
hay motosierra ni katana, sino que tampoco se puede desgraciar a
tortas a cualquier despistado caminante. Eso sí... sexo hay
a raudales. Hay incluso "Clubs" nocturnos (y no tan nocturnos)
donde -si alguien se deja- se puede uno echar una carcajada viendo
al monigote en acción. Así que sexo sí, pero
nada de bombas ni ir por ahí matando a gente. De hecho, si
se ve alguna anomalía, existe un Departamento que da la bienvenida
a cualquier denuncia.
Así que tras varias horas de investigación, mi profunda
decepción al no encontrar la auténtica libertad me
lleva a desinstalar el juego a toda prisa. Second Life no se trata
más que de una segunda oportunidad para todos aquellos que
suspiran por el Sueño Americano. Y aún así,
hay gente que lo fastidia. Consiguen quitarse el careto y las pintas
que tienen para sustituirlas por unas de Action Man y actor de Hollywood
(aunque, naturalmente, hay excepciones). Así que mucha gente
viviría otra vez sólo para comprarse todo aquello que
no pudo comprarse en su vida de oficinista de 8 a 5.

Existen trabajos, existen propiedades sólo para aquellos que "han
trabajado mucho", existe el sexo, los coches, los bares. Todo lo imaginable
orientado al dinero. Second Life es la América que Bush querría
levantar. Una tierra sin bombas, sin violencia, con una sumisión absoluta
de una población zombi alimentada por el dinero y la fantasía estética
y material: ropas, joyas, coches y propiedades. Pero, como en la vida misma,
una tierra sin libertades reales. Un sitio donde no puedes realmente decidir
si quieres invadir la libertad otro. Un sitio donde no puedo partirte la cara
si me da la gana y te tengo cerca. Una lástima. Porque, ¿de qué demonios
sirve vivir otra vez para poner copas a gente que confunde el juego con un website
de contactos?
Second Life no se queda sino en un buen intento de desarrollar una realidad virtual,
pero su completo cinismo -muy propio de una cultura que aborrece los besos en
el cine pero que cuenta con la mayor industria pornográfica del mundo-
la sepultan en la categoría de "sistema de mensajería instantánea
con algo más que emoticonos".
Habrá que esperar a que salga Grand Theft Auto IV. Viva.
Septiembre 2007 - Dani Caracas

Flylosophy se
reproduce con permiso de sus autores. Copyleft bajo licencia Creative
Commons
|