|
|
 |
|
COSECHA
ROJA
Dashiell Hammett
La primera novela de Dashiell Hammett, publicada en 1929,
es un perfecto ejemplo de obra policíaca llevada al
extremo. Con acción a puntapala, múltiples
asesinatos, pistas falsas, la infaltable mujer fatal, corrupción
policial y política, un detective duro y listo, podemos
encontrar todos los ingredientes típicos del género.
Y ahí está el problema, el autor no es capaz
de despegarse de los clichés. El detective es demasiado
listo, demasiado duro, demasiado perfecto. Los villanos son
demasiado malos. Los corruptos lo son al máximo. Todo
el cuadro está pintado en contrastes de blanco y negro,
sin demasiados matices de gris. La historia es la de un detective
que llega a una ciudad dominada por las mafias y, cual Quijote
moderno, decide limpiarla por las buenas o por las malas.
El argumento está lleno de trucos fáciles y
giros poco creíbles, aunque lo cierto es que resulta
entretenido. Pero le falta algo más. Sólo casi
al final se nos muestra algo de esto cuando el protagonista
suelta un discursito sobre cómo la ciudad le está afectando
y le está convertiendo en una bestia sedienta de sangre.
Echo en falta lo que sí nos presenta Raymond Chandler:
más matices, ambigüedad en los personajes y sus
motivos, diálogos chispeantes, humor ácido,
crítica social. En este caso, para mí el discípulo
superó ampliamente a su maestro.
Comentario remitido por Enemigo
|
 |
|
WILT, LAS
TRIBULACIONES DE WILT y ANIMO, WILT
Tom Sharpe
Poco tiene de divertida a priori una vulgar familia
inglesa compuesta por un aburrido profesor y su rolliza esposa, ¿verdad?
Sin embargo, Tom Sharpe es capaz de sacar jugo de unos materiales
aparentemente tan grises y produjo una trilogía de libros
increíblemente divertidos a partir de esos protagonistas.
Porque si al profesor le añadimos unos deseos reprimidos
de asesinar a su mujer; ésta resulta ser de una hiperactividad
desbordante y está siempre enredada en cursos sobre
cocina alternativa, alfarería alternativa, espirititualidad
alternativa y cuanto quieran contarle los últimos charlatanes
de moda; a esto le sumamos unos policías incompetetentes
prestos a resolver los casos sea como sea, y, para rematar,
unas encantadoras cuatrillizas que son una tortura para su
padre y cuantos tienen la ocurrencia de acercarse más
de lo debido, no se sabe bien cómo pero el resultado
final es para ponerse malo de la risa.
Siguiendo la gran tradición humorística inglesa, Sharpe introduce
a sus personajes en unas peripecias disparatadas en las que hasta los hechos
más cotidianos pueden convertirse en una aventura de resultado imprevisible.
Comenzando por tener que dar clases de literatura a aprendices de fontanero,
carnicero, etc. que no tienen la más mínima gana de leer,
pero que en cambio ilustran con todo detalle a su profesor sobre el funcionamiento
de un matadero industrial, dándole a éste nuevos materiales
para sus fantasías asesinas. Cierto día, borracho y harto,
el profesor decide ensayar con una muñeca hinchable, vestida con
las ropas de su esposa, su proyecto. Pero esto coincide con la desaparición
de ella, que se ha marchado con unos vecinos estrafalarios, y el profesor
Wilt debe responder de las acusaciones de asesinato que caen sobre él,
comenzando un delirante e hilarante proceso en el que es imposible que
nadie permanezca cuerdo más de diez minutos. El humor de Sharpe
es realmente corrosivo y arrasa con cualquier resquicio de lógica
que pudiera quedarle a los personajes o, de rebote, al lector. Las carcajadas
se suceden, a una situación absurda le sigue otra más aún
y, como sucede en estos casos, el libro se hace demasiado corto. Imposible
permanecer serio ante esta sobredosis de humor inteligente y salvaje.
Por fortuna para la Humanidad, la serie sobre Wilt continuó con
una par de obras más: en 'Las tribulaciones de Wilt' encontramos
que la pareja protagonista han sido padres de unas temibles cuatrillizas
y Wilt es director de su departamento, cuando deciden alojar en casa a
una chica 'au pair' que resulta ser finalmente una peligrosa terrorista;
aprendemos lo peligroso que puede resultar orinar en un rosal, y toda suerte
de situaciones de la vida diaria que acaban resultando ser una fuente de
tribulaciones para el pobre Wilt, que tiene la conocida sensación
de ser el único cuerdo en un mundo de locos. Por último,
en 'Ánimo, Wilt', el desmadre sube aún más de nivel
cuando Wilt se dedica a dar clases al personal de una base militar estadounidense,
además de a un importante mafioso encarcelado, lo que provoca acusaciones
de espionaje, persecuciones y disparates memorables. Una trilogía
muy recomendable para alejar la morriña y el enfurruñamiento.
Comentario remitido por Enemigo |
 |
|
AMERICAN
PSYCHO
Bret Easton Ellis
Patrick
Bateman es un yuppie de Nueva York que parece tenerlo todo: un
buen trabajo, mucho dinero, un cuerpo perfecto... pero Patrick
es un
asesino que mata a quien se le ponga por delante, no le importa
que sean vagabundos, prostitutas o animales, él muestra los
mismos sentimientos hacia ellos, es decir, ninguno. Un libro plagado
de descripciones, salvaje y en ocasiones muy duro, con un trasfondo
de crítica feroz al capitalismo americano y a la sociedad
de consumo llena de su propio vacío.
La narración de Bateman en primera persona, hace que entres
en su mente, seas cómplice, sientas como él y veas
normal sus atrocidades. Bajo su personal visión observamos
una sociedad consumista e hipócrita llena de personajes falsos,
cuyo único sentido de vida es la marca que visten o ir a
un club nuevo y eso te deja con una tremenda verdad: todos somos
como Patrick, tenemos nuestro lado oscuro; por un lado hablamos
bien de alguien y por otro queremos descuartizarlo. Todos tenemos
una doble personalidad y eso hace aterrador este libro que en ocasiones
parece una charcutería, pura casquería. Por cierto,
la adaptación cinematográfica es un cuento de Disney
al lado del libro. Es literalmente imposible reflejar en escena
la crueldad de muchas de las situaciones de la novela.
Comentario remitido por Voltereta
|
 |
|
MÚSICA
DE CAÑERÍAS
Charles Bukowski
Henry Chinasky, un escritor suburbano alcohólico,
relata algunos pasajes de su vida y de la de algunos conocidos en
una serie de capítulos cuyo nexo común es el sexo,
el alcohol y Chinasky en sí. Nuevamente Bukowski vuelve a
la carga con su alter ego Chinasky, mostrando al lector toda una
ristra (que a pesar de lo corto de la novela, llega a parecer inacabable)
de "frikis" de todas las formas y colores. Y es que en
cada capítulo cuenta alguna historia relacionada con el propio
Chinasky, o con algún otro ejemplar tanto o más extraño
que él, lo cual hace de la novela un conjunto de pequeños
relatos totalmente inconexos entre sí y en ocasiones, sumamente
surrealistas, cuya relación estriba en las astracanadas que
el autor relata con total naturarilad: incesto, violaciones, sexo
a "tutti plen" y alcohol a raudales. Son tan repetitivas
estas historias en el fondo, que incluso llegan a cansar. No obstante,
la lectura es amena, y no deja de haber ocasiones en que te sorprendes
con alguna "burrada" del autor.
Comentario remitido por Voltereta
|
 |
|
CRÓNICA
DEL PLEISTOCENO
Roy Lewis
"Cuando
los vientos soplaban fuertemente del norte trayendo el glacial recordatorio
de que el gran casquete de hielo seguía avanzando, solíamos
apilar ante la cueva nuestras provisiones de leña y de árboles
derribados, hacíamos una fogata rugiente y nos decíamos
que por más al sur que llegara esta vez el hielo, incluso a África,
podríamos hacerle frente y ganarle."
Pese
a esto Eduardo está preocupado, encontrarse con un hiparión
(caballo con tres dedos en cada pata) supondría que su voluntarioso
intento de evolucionar ha sido relegado al temprano pleistoceno, o incluso
peor, al plioceno. "Entonces sí que tendréis que echar
el resto. Don nadies, eso es lo que seréis hablando claramente:
meros don nadies." Pero el líder de la pequeña horda
infrahumana no se detiene ante nada. Ya han conseguido dominar, más
o menos, el fuego, e inventado cosas tan peligrosas como el arte figurativo,
lo que le costará una buena bronca a su joven inventor. ¿Qué será lo
próximo?, ¿la religión?, ¿la alta cocina?, ¿el
crimen de estado?. Como diría Eduardo, espera y verás.
La Crónica del Pleistoceno es la historia de los primeros pasos
de la humanidad, de como la tecnología nos permitió cambiar
el mundo, pero de como también nos cambió a nosotros. Las
andanzas de Eduardo, su reaccionario hermano Vania, empeñado en
volver a subir a los árboles, y sus hijos y nueras (sí,
también han descubierto el matrimonio), me han hecho reír
como pocas cosas en este evolucionado mundo.
Comentario remitido por El Irregular
|
 |
|
YO,
CLAUDIO y CLAUDIO EL DIOS
Robert Graves
Probablemente,
''Yo, Claudio'' es la mejor serie de televisión jamás
rodada, y al recordarla no me ha quedado otro remedio que echar
mano de las novelas
en las que está basada la serie para volver a darles un repaso.
Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico Esto y lo otro y lo de
más allá, que otrora, no hace mucho, fui conocido de mis parientes,
amigos y colaboradores como 'Claudio el idiota', o 'Ese Claudio', o 'Claudio
el tartamudo' o 'Cla Cla Claudio', o, cuando mucho, como 'El pobre tío
Claudio', voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida.
Así comienza a hablarnos Claudio, Cla Cla Claudio, pues ese es el logro
de Robert Graves en estas dos novelas, que desde la ficción Claudio nos
hable trasladándonos a la Roma Imperial, a sus costumbres, creencias y
tradiciones, para mostrarnos sus glorias y miserias, y allí, sentados
junto al viejo y pobre tío Claudio, escuchamos de su boca, más
que leemos de su pluma, el relato de su vida, de sus sueños y desengaños.
En la primera parte de su historia Claudio es el perfecto observador, su aparente
idiotez le hace ser el testigo ideal. Los que callarían ante un igual
hablan, y desenmascaran su verdadero ser, ante el tonto Cla Cla Claudio. El cruel
se muestra cruel, el bondadoso bondadoso, y los inteligentes y lúcidos
que ven más allá de su aspecto y descubren en él a un igual,
le confían sus secretos. Uno de éstos últimos, Polio, le
aconseja:
''...exagera tu cojera, tartamudea deliberadamente, finge frecuentes enfermedades,
deja que tu juicio sea errático (...) si pudieras entender tanto como
yo entiendo, sabrías que esa es tu única esperanza...''
Y Claudio lo sabe, el mismo se reconoce como un excelente actor, y así,
el tonto que sólo desea que le dejen en paz entre sus libros, sobrevivirá a
sus crueles y enloquecidos parientes a los que el poder ha cegado. Estas dotes
de actor le serán más necesarias que nunca durante el reinado de
su sobrino Calígula. En esta parte de su historia la narración
se convierte casi en una cruel novela picaresca en la que el castigo por fallar
una réplica, o por resultar demasiado brillante en ella, o por, simplemente,
pasar por allí en el momento inadecuado, es la muerte.
Los peculiares métodos para recaudar dinero de Calígula, que llega
a convertir el Palacio Imperial en un burdel en el que Claudio deberá trabajar
como portero, o cuando durante una cena le obliga a subastar su ropa hasta
quedar desnudo para pagarle una imaginaria deuda. La cobardía ridícula
del Dios Calígula, sus ínfulas de gran actor y bailarín,
sus campañas de conquista durante las cuales ordena atacar al mar para
declararse después vencedor sobre el Dios Neptuno serían dignas
de uno de los cuentos del Barón Munchausen si no estuvieran bañadas
en sangre. Si en ''Yo, Claudio'' le está reservado el papel de observador,
o como
mucho
de comparsa, en ''Claudio el Dios'', se verá, a su pesar, convertido en
el protagonista absoluto. Tras el asesinato de Calígula, debido a un
cúmulo de casualidades, será nombrado Emperador y tendrá que
asumir el poder absoluto de la monarquía.
Pronto sus sueños se desvanecen. Sus intentos de reforma, de acabar con
la corrupción del sistema imperial, y de hacer recuperar al Senado su
dignidad y fuerza como paso previo a la restauración de la República,
tropiezan con la realidad y la costumbre de años de arbitrariedades y
de sometimiento al poder, además de con las traiciones de sus aparentes
amigos y aliados.
De estas traiciones será la de su amada esposa Mesalina la que más
le duela y le lleve al convencimiento de que sus esfuerzos son inútiles.
El Claudio Dios es un hombre triste y solitario, y pese a su poder de Emperador se
verá impotente frente a un destino que no puede, ni quiere, evitar. Y
de esta manera, a la espera de su muerte, abandona el poder en manos de Agripilina,
su última esposa y pariente directa viva, y como el resto de su familia
ciega por el poder.
''He abierto y cerrado la boca, y hecho gestos con los brazos, como las pequeñas
marionetas articuladas que hacen en Sicilia. Pero la voz no ha sido mía,
sino el gesto''.
Por lo que a mí respecta le daré la razón al Sr. Gillis
sobre la adaptació para televisión de estas dos novelas, pues que
mejor halago se puede hacer a una serie de televisión que decir que te
hizo leer el libro que le dio vida.
Comentario remitido por El Irregular
|

Contenido
de tipo Copyleft bajo
licencia Creative
Commons
INICIO SEX-WEB FOTOGRAFIA MUSICA LIBROS KITSCH TIPOGRAFIA VIAJES ARTISTA FORO
|
|