OREMUS HERMANOS

A la hora de confeccionar esta destacada sección de artesonado, nos vimos en la tesitura de buscar al mayor especialista en temas religiosos para intentar dotarla del máximo rigor. Tras una larga búsqueda, donde muchos teólogos declinaron amablemente nuestra invitación, por fin entramos en contacto con algunos miembros de la Cofradía de Adoradores Jocosos de la Imagen del Caldero. Un desconocido grupo religioso fundado a principios del siglo XVIII que trabaja en la sombra en pro de una mayor pureza de la fe.

Tras largas reuniones secretas en inhóspitos lugares, conseguimos recabar información sobre su origen y nos transmitieron el legado de las hermanas Jocosas, sus fundadoras, con el compromiso por nuestra parte de darle la máxima difusión. Todos los hechos aquí relatados son verídicos y están debidamente contrastados. Tan sólo se han omitido los lugares y se han cambiado los nombres de algunos personajes para evitar escándalos. Confiamos en que el lector sabrá disculparnos, pues muchas de las personas citadas en las conversaciones son personalidades públicas u ocupan cargos relevantes.



LAS JOCOSAS, VIDA Y MILAGROS

Virtudes y Eulalia Jocosa más conocidas como Las Jocosas (ver imagen adjunta), son las fundadoras de este pequeño pero activo grupo epistolar. Nacidas en una familia humilde de doce hermanos, desde pequeñas dieron muestras de poseer extrañas habilidades. Por ejemplo, con sólo mirar fijamente a una persona eran capaces de descubrir el pueblo de origen de la misma, así como el nombre del alcalde de la localidad.

Igualmente poseían la extraña facultad de orinar un líquido oleaginoso, que ingerido en ayunas curaba las flatulencias más tenaces. Debido a éstos y otros muchos prodigios, las gentes del lugar las tenían en alta estima y dado que siempre se las veía juntas y que su fama se extendía a otras comarcas, fueron conocidas popularmente como Las Jocosas.

Pero es a la temprana edad de doce años cuando su vida da un giro inesperado. Su padre, un minero retirado, mantiene a la extensa prole mediante la fabricación y venta de alcohol ilegal fabricado en un pequeño cobertizo anexo a la casa. Ambas hermanas gustan de esconderse allí durante los días lluviosos y jugar entre los extraños utensilios. Una tarde gris se encontraban durmiendo plácidamente entre los alambiques, después de haber probado todos los licores del almacén. De repente, una luz cegadora inundó la estancia. Las niñas se abrazaron asustadas y vieron que el rayo de luz procedía de uno de los calderos que habitualmente usaba su padre.


Cual sería su sorpresa al acercarse y descubrir en su interior un bello retablo policromado, cuya fotografía reproducimos a continuación. La imagen muestra el rostro de un joven con el pelo revuelto y vestido con una túnica multicolor. Su mano derecha está en actitud de bendecir y la izquierda sostiene un libro ricamente ornamentado. Debido al lugar donde fue encontrada, es conocida popularmente como la Imagen del Caldero.

A raíz de este suceso extraordinario, los poderes de las dos hermanas se verán potenciados; dedicándose día y noche a curar a los enfermos, adivinar los alcaldes de lejanas pedanías y a envasar la orina oleaginosa, ayudados por su padre, experto en la manipulación de licores y brebajes.

Su fama crece por momentos y desde la madrugada se forman largas colas de gentes venidas de muy lejos que acuden a curarse o a consultarles sus problemas. Siempre bajo la atenta mirada de la Imagen del Caldero, que ha sido colocada en un pequeño altar dentro del propio cobertizo. Fruto de la devoción por estas dos sanadoras, hace que varios de sus vecinos se agrupen en lo que será posteriormente la Cofradía de Adoradores Jocosos de la Imagen del Caldero.




LA FUNDACION DE LA COFRADIA

Las funciones originales de los cofrades eran velar por la seguridad de las Jocosas y fomentar el culto de la Imagen del Caldero. Con el transcurrir del tiempo, su fama trasciende hasta llegar a oídos del Vaticano, que viendo el auge que está tomando el asunto decide excomulgar a todos los seguidores para evitar la propagación de lo que denominan paganismo rural. Los seguidores se verán pues abocados a dispersarse por todo el mundo y a proseguir su labor desde el anonimato y la clandestinidad.



Hoy en día, los seguidores de la Cofradía de Adoradores Jocosos de la Imagen del Caldero se definen como un grupo laico-religioso, pionero en la salvaguarda de la verdadera fe. Las obligaciones de todo cofrade son básicamente tres: Conservar y adorar el retablo de la Imagen del Caldero. Velar las tumbas de las Jocosas, cuyo emplazamiento sigue siendo un misterio hoy en día. Y recopilar objetos religiosos de todos los tiempos, que preservan lo que ellos denominan la fe auténtica.
Gracias a este celo conservador mantenido a través de los años, es posible admirar esta interesante colección de imágenes, oraciones y objetos de culto, revelada ahora en exclusiva por artesonado y que el lector puede admirar aquí.




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