VISITAS A LA ROMANA, MARCHANDO

Antes de comenzar, permíteme una recomendación: no os obsesionéis con verlo todo. Roma es increíblemente grande en cuanto a cosas para ver. Yo sostengo que lo de 'ciudad eterna' tiene que ver con que no hay forma de verlo 'todo' de una tacada. Seleccionad el tipo de lugares que más os gustan, o el periodo artístico con el que más disfrutéis y centraros en un par de rutas, si no las visitas pueden ser muy agobiantes por el exceso de información y el agotamiento de intentar ver todos los monumentos.

Aparte de los típicos sitios de visita 'obligada' que aparecen en cualquier guía de viajes, permíteme comentar aquellos lugares que me han impactado de alguna manera.

En la Plaza de Santa María del Trastevere no dejes de entrar a la iglesia y fíjate que cada columna es distinta: salieron de expolio a distintos monumentos de época romana. Y sobre todo no te olvides tampoco de observar los distintos niveles subterráneos de la iglesia del Viale Trastevere, a dos pasos de esta plaza. Hay pinturas del siglo VI en un nivel inferior al de la actual iglesia. A lo que iba: justo los restaurantes de la Plaza me parecen un poco caros, así que yo iría hacia las calles laterales más bien. Si consultas un plano: según entras en la plaza de Sta. María desde el Viale del Trastevere (por ejemplo desde la primera parada del tranvía al cruzar el río), una vez llegues a la plaza (fuente en medio, inconfundible), las calles que van hacia tu izquierda, hacia el Bar San Calixto en la plazuela del mismo nombre: pizzerias y osterias para elegir.

En la misma Plaza de Santa María hay una pequeña tienda de objetos de regalo con detalles de cristal de Murano, bastante curiosa (nada de rollo turístico) que igual te llaman la atención. Siempre que voy, termino comprando algún colgante de cristal. Menos cuando fui en agosto, que estaba lleno de turistas, en esta tienda siempre vi gente del barrio.
Y al Trastevere por la tarde-noche! pues si vas por la mañana va a estar todo absolutamente muerto. Es una opción perfecta para la cena y además se come bien, aunque te puede dar la sensación de que es un barrio vacío porque casi todas las tiendas estarán cerradas. Ah y sobre las seis de la tarde cierran todas las iglesias. Se puede pasear por sus callejuelas y te vas encontrando todo tipo de sitios: desde terrazas hasta pubs en todas sus versiones, pasando por discotecas y bares modernetes.

Localizaciones de restaurantes en el barrio: de la Plaza de Sta. María, según vienes del Viale, tanto hacia la izquierda (Plaza San Calixto y Plaza Cosimato -ésta tiene un mercado en el centro y un montón de restaurantes interesantes- y alrededores), como a la derecha, hacia la Plaza de Renzi, hacia la Plaza Trilussa, junto al río y la Casa de la Fornarina.
Villa Borghese está en un parque alucinante que merece al menos un paseo y si tenéis un rato, alquilad bicicletas con toldito. Deben tener un nombre pero lo desconozco. Por cierto, si vais a usar los autobuses, los billetes se compran en los estancos, no en el propio bus, así que hay que preverlo con antelación. Hay pases para tres días que tienen la ventaja de que los compras una vez y te olvidas. Y dada lo extensa que es la red de autobuses de Roma, te recomiendo invertir en un plano de Roma con las líneas de autobuses. Es un plano normal (vamos, que sirve como tal) y contiene todas las líneas y sus recorridos. Muy útil. 

Por la noche tienes autobuses y tranvía nocturnos. En las paradas vereis los listados de las líneas que pasan por esa parada y sus recorridos y entre ellos aparecen unos en color azul con el simbolito de un Buho en su cabecera. Esos son los nocturnos. Buena parte de ellos pasan por Termini, que es un buen punto de referencia y se pueden enlazar unos con otros. Ojo a las entradas y salidas de los autobuses, que se accede al revés que aquí: se entra por el medio y se sale por los lados. No os dejéis avasallar.

Antes de seguir permíteme un par de apuntes: No busqueis el Foro Romano; subid a la Pza. del Campidoglio, y desde allí, girad a la derecha y flop! aparecerá el Foro en toda su amplitud con el coliseo al fondo. Es una visión preciosa e interesante para verlo.

Y si visitais iglesias, sobre todo de origen paleocristiano o renacentista observad un par de cosas: 
El suelo. Tenemos cierta tendencia a mirar hacia arriba, y muchos de los suelos de mármol son auténticas joyas de hace más de mil años. Los suelos cosmatenses son relamente dignos de admiración.
El Renacimiento es... muy relativo. Divertíos descubriendo que en prácticamente todas las iglesias 'renacentistas' no 'copian' los modelos clásicos, como siempre se nos ha dicho, sino que las columnas son auténticas columnas romanas, expoliadas durante siglos a los monumentos romanos precedentes. Por lo que se ve, lo de reciclar viene de lejos.

Si te remito a los sótanos de una iglesia que tiene un mitreo y un títuli en el sótano igual te parezco un pelín ra-ri-ta. O la posibilidad de tocar pinturas del siglo IX en el nivel subterráneo de otra iglesia te pareceré aún más rarita. O si te sugiero buscar el 'ombligo del mundo', el punto del foro romano del que partían las vías romanas (por ejemplo la vía Augusta que recorre España), algo así como el km 0, la 'puerta del Sol' de Roma, ya pensarás que mis rarezas son dignas de estudio!

Para un viaje breve, decídete por una ronda Campidoglio, Foro Romano, Coliseo, es bastante impactante. Insisto en que vayas a ver el Foro desde la plaza del Campidoglio, junto a la iglesia del Ara Coeli, de espaldas al caballo del centro de la plaza, a la derecha hay una calle, que al girar una curva te encuentras el foro ante ti, de repente, y justo con la misma visión que tenían los emperadores romanos cuando recibían a sus generales tras una victoria. Ahora la plaza del Campidoglio mira hacia el Vaticano, pero en tiempos de los romanos, miraba hacia el foro. ¡Los centros de poder cambian y las plazas viran! Y, ya sabes, el Coliseo es imprescindible, aunque yo pasaría del Palatino, el tiempo necesario me parece excesivo para situarse y patearlo, al menos bajo mi punto de vista, claro.

Si os impactan las grandes construcciones cristianas, las iglesias mayores también son interesantes, aunque para ir de un sitio a otro tardas demasiado tiempo en buses, y andando ni te cuento. El Vaticano, sobre todo la visita a la cúpula si no hay una gran cola en la entrada, tiene mucha gracia y no te ocupa todo el día. A mi particularmente me llaman más la atención otro tipo de iglesias, y me impresiona más bien poco la magnificencia de las cinco iglesias mayores.

Una de mis iglesias favoritas es la de San Clemente, está en la calle de San Giovani in Laterano, la que va desde el Coliseo, en el lado en el que para el tranvía, y va a parar a San Juan de Letrán, una de las iglesias mayores, y que fue sede papal antes de que se construyera San Pedro y es, al igual que las otras iglesias mayores (San Pablo Extramuros y Sta. María la Mayor) extraterritorial, vamos, que cuando traspasas sus puertas dejas de estar en Italia y entras en territorio vaticano. A lo que iba, saliendo del Coliseo hacia arriba (sí, hacia arriba), a medio camino de San Juan de Letrán está San Clemente, entre otras iglesias: tiene dos pisos de subterráneos en los que hay un mitreo, culto a Mitra orientalizante, sobre el que se construyó un tituli, la casa de un cristiano de los primeros tiempos del cristianismo, sobre la que, a su vez, se construyó la iglesia, que actualmente cuenta con dos niveles de construcción. Lo siento, soy una loca de la arquitectura.

Los mosaicos de Sta. Praxede son increíbles, y se encuentra tan solo cruzando la calle en Sta. María La Mayor, pero todo el mundo visita la graaaan iglesia, y pocos cruzan la calle para ver estos maravillosos mosaicos del siglo V, cuando todavía estaban influenciados por el realismo romano y no la rigidez orientalizante que dio paso al románico posterior.
No hay que olvidar la iglesia donde está la Boca de la Veritá, esa tapa de alcantarilla fotografiada hasta la extenuación. No se porqué, pero se hace la cola fuera y poca gente accede al interior. Creo recordar que tiene un subterráneo visitable y un suelo cosmatense precioso. Hay que leer a Matilde Asensi, al menos los primeros capítulos de 'El último Catón', que se desarrollan en esta iglesia. La protagonista de la novela se plantea la misma cuestión que yo.
Recomendaría dedicar una tarde a las visitas de las iglesias del Trastevere, que tienen subterráneos interesantes y curiosos, y luego os quedáis a cenar por la zona.

A mi la ruta de la Plaza de España y alrededores no es que me entusiasme excesivamente, pero supongo que hay que ir y hacerse la foto tirando la monedita en la Fontana de Trevi y acudir al Panteón, éste de visita absolutamente imprescindible, y está todo dentro del mismo paseo.

Personalmente las catacumbas que más me impactaron son las catacumbas de Santa. Priscila en la Vía Salaria y las de Santa Constanza en la Via Nomentana. Menos masificadas y menos turísticas que las de San Calixto o Sta. Domitila de la Vía Apia Antica. Hay autobuses que te dejan muy próximo en cualquiera de los cuatro lugares. 

Hay que ver el Moisés en San Pietro in Vincoli, junto a las cadenas de San Pedro, claro. Ah!, bajando de la cúpula de San Pedro se pueden enviar postales desde la terraza de las estatuas. A mi es una cosa que me hace mucha gracia. Los romanos llevan su propio correo y lo echan desde el Vaticano porque los sellos y matasellos suelen ser más originales.




IL PRANZO È SERVITO

Os sorprenderá lo bien que en general están los restaurantes de Roma. Yo jamás he comido mal en ninguno de los muchos lugares donde he comido y eso me parece un buen síntoma.

Hay una cadena que se llama 'Pasterizo' o 'Pizzarito', es la misma cadena, pero según si en cada uno hacen pasta o pizza, o ambas cosas, se llama de una manera o de otra. Las raciones son impresionantes y puedes compartir una entre dos personas o pedir una ensaladota para completar. Son una opción cómoda y segura. Los hay repartidos por toda Roma. Lógicamente, al ser franquicia, no tiene el sabor de lo auténtico pero no está nada mal.

Antes de seguir, una recomendación gastronómica: no dejéis de probar los empanados a la romana (fritti). Curiosamente, los romanos lo empanan todo, salvo los calamares! Pero el bacalao empanado está de muerte, el supli, las aceitunas rellenas empanadas (increíble pero cierto), unas bolas de arroz con queso mozzarella, también riquísimas, y mi favorito e imprescindible: fiori di zucca, es decir, flores de calabacín, generalmente rellenas de mozzarella y a veces con anchoa.

En el Trastevere (mi zona favorita), me encanta IVO, llena de romanos, vamos, que no es el típico sitio turístico, a pesar de que puedes encontrar la dirección en cualquier guía de Roma. Distinguen entre pizzas rojas y 'biancas', es decir, sin tomate. En el Trastevere es tradición hacer los ñoquis el jueves. Merece la pena probarlos, pero si vas otro día de la semana, igual te miran con pena y te dicen que sólo los tienen ese día... vaya, que son caseros y frescos! Apunta, IVO a Trastevere en calle San Francisco a Ripa, 158. Calidad y unas pizzas marguerita de morirse. Y además las mejores fiori di zucca que he probado y los fritti en general riquísimos.

Junto a Piazza Navona hay una 'osteria' (algo así como 'casa de comidas', al menos en origen, imagina un restaurante normal pero a buen precio) se llama Osteria del Orso (en la calle del Orso). El antipasti (entremeses) es de antología: abundante y rico-rico. Las paredes están llenas de fotos de artistas y políticos que han sido clientes de la casa durante años y tiene ese encanto rancio y decadente. Se come muy bien y es interesante. Cierra en agosto, eso sí.

Cerca de la Piazza di Pietra (una zona muy maja para ir de noche) está la Taverna delle Copelle, en la calle del mismo nombre. Un sitio muy auténtico, con sabor, con sus manteles de cuadros rojos y todo.

A muy pocos metros de Piazza Navona hay heladerías (no en la misma plaza, esa está muy bien, pero hay otras mejores) que aparece en las guías como la más famosa de Roma. Además de helados alucinantes, tienen una cosa que se llama grattateca: son granizados increíbles. Como en España el granizado de limón, pero de muchas frutas más y muy congelados, puedes mezclar sabores (estoy empezando a babear).

En general en el resto de ciudades los restaurantes que te recomiendan las guías suelen ser carísimos, pero si te decantas por la opción 'Trattoria' u 'Osteria' de cualquier guía, verás como los precios son similares a los españoles y comerás de cine.

¡Ah! y no hemos mencionado la opción 'Pizza al taglio', vamos, al corte, disponible por toda Roma: opción barata y rica, poco que ver con la pizza española. En el Trastevere también hay varias pero las puedes encontrar por toda la ciudad.
Te gusten o no, vas a venir siendo experto en pizzas: finita y sin bordes= pizza romana, con bordes= pizza napolitana. La pizza margarita es un lujo, nada que ver con esa cosa insulsa que tomamos aquí. Eso sí, la pizza es más bien napolitana, lo típico de Roma es más bien la pasta: la receta romana por excelencia es la 'matricciana', con panceta y tomate. En la Osteria dell Orso la bordan, pero en cualquier otro sitio también.


Guía de Roma redactada por MariTrinity.



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